La
Historia Primigenia Génesis 1-11
Lección 2:
Al Encuentro del Paraíso Perdido
Supongo que todos hemos perdido algo
en algna ocasión; quizá un libro, o las llaves de la casa. No sé que sea lo que tú haces cuando pierdes algo, pero yo pierdo
algo lo primero que hago es retrotraer mis pasos mentalmente en el tiempo a fin
de poder recordar dónde puse lo que perdí.
Hecho esto, puedo revertir cuidadosamente lo que hice mal, y entonces
puedo poner las llaves en su lugar, y el libro de vuelta en el librero. Retrotraer y revertir es una de las mejores
formas que conozco para encontrar algo que perdí.
Hemos titulado
esta lección “Al encuentro del Paraíso
Perdido”, y en ella concentraremos nuestra atención en Génesis capítulo 2
versículo 4 al capítulo 3 versículo 24, es decir, la historia del pecado Adán y
Eva en el Huerto del Edén. Veremos que
Moisés escribió acerca de cómo fue que Adán y Eva perdieron el paraíso con el
fin estimular a Israel a analizar y revertir los pasos que Adán y Eva dieron en
el Huerto del Edén. Solamente después
de aprender de esta historia Israel podría encontrar nuevamente el
paraíso. Veremos que el estímulo que
dio Moisés a Israel entonces es el mismo mensaje que Dios nos da a nosotros
hoy. Revirtiendo los pasos de Adán y
Eva, los cristianos hoy podemos enocontrar también el paraíso perdido.
Dividiremos nuestro
estudio de Génesis capítulo 2 versículo 4 al capítulo 3 versículo 24 en tres
partes. En primero lugar examinaremos
la estructura literaria del pasaje. En
segundo lugar nos enfocaremos en el significado original de estos capítulos
para determinar por qué Moisés escribe de esta forma a los hijos de
Israel. En tercer lugar, dirigiremos
nuestra atención a las aplicaciones para nuestros días, inquiriendo sobre la manera en que el Nuevo
Testamento nos guía hacia el uso correcto de este pasaje en nuestras vidas.
Comencemos pues examinando la estructura literaria de nuestro pasaje.
A pesar de que Génesis
capítulos 2 y 3 conforman un pasaje largo que abarca muchos tópicos, se trata
de hecho de una sola unidad narrativa.
Para entender el pasaje apropiadamente necesitamos ver estos dos
capítulos como una sola unidad literaria.
Nuestra investigación sobre la estructura
literaria de los capítulos 2 y 3 de Génesis tendrá dos aspectos
principales. En primer lugar,
obtendremos una visión panorámica de las secciones principales del pasaje; y
segundo lugar, resaltaremos la impresionante simetría que existe entre estas
secciones, a fin de poder entender fundamentalmente lo que Moisés estaba
diciéndole a Israel. Comencemos con una
visión panorámica de la estructura literaria de Génesis capítulo 2 versículo 4
al capítulo 3 versículo 24.
Después del breve encabezado que aparece en la primera
mitad del capítulo 2 versículo 4, los los capítulos se dividen en cuatro grandes
secciones delimitadas principalmente por los cambios de tópicos y personajes.
Recorramos estas secciones para
hacer un resumen de su contenido básico.
La primera sección o paso dramático de nuestra historia aparece en el
capítulo 2, de los versículos 4 al 17, en donde leemos que Dios puso a Adán y a
Eva en el Huerto del Edén. Estos
versículos comienzan con una visión panorámica del Huerto del Edén y, según nos
dice el pasaje, el Huerto en su totalidad era un sitio espléndido para morar y
trabajar.
Luego el interés de esta sección se concentra en la
creación de Adán y su encargo de labrar el huerto. Adán recibió un gran
priviligio por la gracia de Dios.
Dios le encargo que cuidara de
su Huerto en representación suya.
7b
El segundo paso dramático de nuestra narrativa abarca de
los versículos 18 al 25 del capítulo dos, y lo designaremos “La Humanidad
Mejora su Situación”. En este material,
Dios añade mayores bendiciones a la vida de Adán. Esta sección comienza introduciendo un nuevo problema, el cual
encontramos en 2:18.
Dios mira a Adán y dice:
“No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para
él”. El resto de esta sección reporta
cómo fue que Dios resolvió este problema.
Adán buscó compañía entre los animales, pero al final Dios forma una
mujer y se la trae a Adán.
De esta manera Dios
mejora grandemente las ya de por sí maravillosas condiciones que el hombre
gozaba en el Huerto.
La tercera sección de nuestra narrativa abarca del
versículo uno al versículo 21 del capítulo 3, y la llamaremos “La Humanidad
Bajo la Maldición”. Este material
comienza en el versículo uno del capítulo 3 con la introducción de un nuevo
personaje y un nuevo tópico: La serpiente tentadora.
De este punto en
adelante, el pasaje de los versículos 1 al 21 del capítulo tres trata acerca de
la tentación de la serpiente y el resultado de dicha tentación. Eva cae presa de la tentación de la
serpiente de manera que come del fruto prohibido y con ella Adán, cayendo así
bajo maldición de Dios.
10a
La cuarta sección de esta unidad abarca de los versículos
22 al 24 del capítulo tres, y la hemos titulado “La Humanidad Fuera del
Huerto”. Esta sección está delimitada
mediante otro cambio de tópico.
Encontramos aquí a Dios hablando sobre el problema del árbol de
vida. En el versículo 22 leemos lo
siguiente:
“He
aquí el hombre es como uno de nosotros...
ahora, pues, que no alargue su
mano, y
tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”
l0c
Para evitar que Adán comiera de este árbol, Dios lo echó
fuera del Huerto y colocó querubines y una espada encendida a la entrada del
Huerto del Edén. A partir de ese
momento, los seres humanos no tendrán ya acceso al Huerto del Edén a menos que
Dios intervenga directamente.
12
Teniendo en mente las cuatro grandes
secciones o pasos dramáticos de este pasaje, revisemos ahora más de cerca el
pasaje de Génesis capítulo 2 versículo 4 al capítulo 3 versículo 24, a fin de
resaltar la dramática simetría que este pasaje presenta. Mediante la yuxtaposición de diferentes
elementos en estas secciones Moisés revela la preocupación central de esta
unidad narrativa.
A fin
de explorar las simetrías de esta narrativa, veremos primero el balance que existe
entre el principio y el final de nuestra narrativa, y luego veremos la simetría
que se da entre las dos porciones medias de esta historia.
14. Veamos primero el principio y el final de
este pasaje. Notemos el marcado
contraste que existe entre la porción del capítulo 2 versículos 4 al 17 y la
del capítulo 3 versículos 22 al 24, el cual se manifiesta en tres aspectos.
El primer contraste es la
localización. El relato comienza en el
versículos 7 del capítulo 2, cuando Dios coloca a Adán en el Huerto del
Edén. Adán vivía y trabajaba en un
sitio lleno de las bendiciones de Dios.
Estaban rodeados de vegetación maravillosa, agua abundante, metales y
piedras preciosas por todos lados.
En
contraste con esto, el capítulo 3 versículo 24 termina con la expulsión que
Dios hace de Adán y Eva del Huerto (fuera del Paraíso). Este contraste geográfico deja claro que el
sitio ideal para que vivieran los seres humanos en la tierra era el Huerto del
Edén.
2. Un segundo contraste entre ambas secciones
son los árboles especiales que había en el Huerto. A pesar de que los versículos 4 al 17 del capítulo dos mencionan
dos árboles, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal,
en el versículo 16 del capítulo dos la atención se centra en un sólo árbol, el
árbol de la ciencia del bien y del mal.
Este árbol poseía el poder de otorgarles a los seres humanos el
conocimiento experimental del bien y del pecado. Podía abrir sus ojos a cosas que ellos nunca antes habían visto.
En contraste con esto, al final de la narrativa, Dios ya no está preocupado con el árbol
del conocimiento del bien y el mal, sino exclusivamente con el árbol de la
vida. Este árbol tenía el poder de
darle a los seres humanos vida eterna.
Pero Dios explusa a Adán del lugar que da acceso a este árbol. Este contraste deja claro que ese el libre
acceso al Huerto y a sus bendiciones que alguna vez tuvo la humanidad se había
perdido, en tanto que Dios no decretara lo contrario.
3. Un tercer
contraste entre el principio y el final de nuestra narrativa es la comisión
dada a la humanidad. En el capítulo 2
versículo 15, la primera sección reporta que Dios comisionó a Adán para que
realizara una labor en el Huerto gozando de bendición y sin dolor ni
adversidad. Sin embargo, en el capítulo
3 versículo 23, Dios expulsa a Adán y Eva del Huerto, y los condena a que su
trabajo sea gravoso fuera del Huerto.
Este contraste proveé también una perspectiva esencial de la historia. No solamente perdió la humanidad la vida maravillosa
en el Edén, sino que también fue condenada a sufrir adversidad mientras esté
fuera del Huerto.
14a
Estos tres contrastes entre la
apertura y el cierre del pasaje de Génesis capítulos 2 y 3 enfoca nuestra
atención algunos de los aspectos más vitales de esta narrativa. Moisés escribió acerca de un gran cambio en
la condición humana acontecido en los tiempos primigenios. Originalmente Dios había ordenado que los
seres humanos vivieran en su Huerto, pero el pecado de Adán y Eva los condenó a
dificultades/adversidad y problemas, y los separó del árbol que da la vida
eterna. Como veremos, este conjunto de
contrastes se relacionaba directamente con la situación en que los Israelitas
se encontraban al ir conduciéndolos Moisés hacia la Tierra Prometida. Los Israelitas habían estado lejos del Edén
cuando sufrieron bajo la cruel esclavitud en Egipto y necesitaban volver a
alcanzar las bendiciones que Dios proveyó en el Huerto del Edén.
15
Teniendo en mente el contraste
simétrico de las partes exteriores de la historia, vayamos ahora a las
porciones centrales de la historia, es decir, las porciones del capítulo 2
versículos 18 al 25 y del capítulo 3 versículos 1 al 21. Estas dos secciones internos llenan el vacío
entre el principio y el final, formando su propio conjunto de simetrías
contrastantes, por lo menos de tres maneras.
16
1. Uno de estos contrastes se enfoca en la
relación de la humanidad con Dios. En
la segunda sección encontramos una relación armoniosa entre Adán y Dios. En el capítulo 2 versículo 18, Dios expresa
su preocupación por él y le trae una compañera perfecta como pareja. El cuadro representado es que Dios y la raza
humana gozaban de intimidad y estaban en paz.
Sin embargo, en la tercera porción de la narrativa, la desarmonía
reemplaza la armonía que existía originalmente entre Dios y la humanidad. Adán y Eva desobedecen el mandamiento y en
el capítulo tres versículo ocho se esconden de Dios, y Dios habla iradamente en
contra de Adán y Eva.
2. Un segundo contraste existe en las
relaciones humanas. En el segundo paso
dramático, en el capítulo 2 versículos 18 al 25, Adán y Eva se encontraban en
un perfecto éxtasis. Adán compuso el primer
poema de amor que encontramos en la Biblia al decir con respecto a Eva era
“hueso de mi huesos y carne de mi carne”, y vivían desnudos y sin
vergüenza. En contraste con esto, en el
capítulo 3 versículo 16, Dios pronuncia una maldición sobre esta relación
declarando que la rencilla persistiría entre el hombre y la mujer. La mujer desearía su esposo y él dominaría
sobre ella. Estas palabras revelan que
el pecado de Adán y Eva no sólo afectó negativamente su relación con Dios sino
también la relación entre ellos. De ese
momento en adelante las relaciones humanas también se caracterizarían por sus
dificultades y luchas.
3. Un tercer contraste aparece en la relación
entre la humanidad y el mal. En la
segunda sección el mal esta ausente de la historia. Adán y Eva eran completamente inocentes y estaban separados del
poder del mal. Sin embargo, en la
tercera sección la humanidad ya había caído presa de la serpiente y estaba
encerrada en una batalla de largo alcance con el mal. En el capítulo 3 versículo 15, Dios promete que un día la
simiente de Eva vencería a la serpiente, pero ninguna victoria inmediata para
Adán y Eva es ofrecida.
17
Estos
contrastes entre la segunda y tercera porción de la narrativa nos ayudan a ver
las preocupaciones que Moisés tenía en mente al escribir esta narrativa. Moisés escribió acerca de Adán y Eva en
forma tal que se conectaba directamente con la experiencia de Israel. El pecado continuaba arruinando su vida. Dañó la relaciones entre Dios y la
humanidad, así como las relaciones de los seres humanos entre sí. Pero sobre todo, cada día de adversidad que
tenían que soportar les recordaba a Moisés y a Israel que, al igual que Adán y
Eva, ellos también tenían que esperar
el día en que finalmente Dios le dé a su pueblo la victoria sobre el mal.
Con la estructura literaria de este material en mente,
estamos listos para explorar el significado original de este pasaje. ¿Por qué escribió Moisés esta historia
acerca de la expulsión de la humanidad del Huerto de Dios? ¿Qué mensaje le quería comunicar Moisés a
la nación de Israel al ir conduciéndolos hacia la Tierra Prometida?
19
Podemos estar seguros de que fundamentalmente Moisés
escribió para enseñarles a los Israelitas algunos temas teológicos al ir
guiándolos rumbo a la tierra prometida.
Les enseñó acerca del origen, la naturaleza y el resultado del pecado en
el mundo; éstos eran temas importantes para el pueblo. Sin embargo, como vimos en la lección
anterior, Moisés no escribe la historia primigenia meramente para informar a
Israel acerca temas generales de historia y teología. Al igual que otros escritores en la antigüedad, Moisés escribió
su historia primigenia para darle a Israel instrucciones prácticas con respecto
a los programas religiosos y sociales de su tiempo, los cuales involucraban el
dejar a Egipto e ir a Canaán.
A fin de poder entender cómo fue que Moisés conectó la
historia primigenia del Huerto del Edén con la conquista de Canaán a cargo de
los Israelitas, veremos tres elementos de la historia. Primero, el cuadro que Moisés pinta del Huerto
del Edén; segundo, la atención que pone en el requisito de lealtad de Adán y
Eva; y tercero, su descripción de las maldiciones que recayeron sobre Adán y
Eva.
22
La descripción que Moisés hace del Huerto es tan compleja
que deja sin responder muchas de las preguntas de nuestra curiosidad moderna
acerca del Edén. Es posible, no
obstante, entender el punto central de la presentación de Moisés. Como veremos, Moisés describe el Huerto del Edén de manera tal que lo
identifica con la tierra prometida.
Desde su perspectiva, la tierra hacia la cual estaba guiando a Israel se
encontraba en donde aluna vez estuvo la tierra primigenia llamada Edén.
23
Son muchos los aspectos de Génesis capítulos 2 y 3 que
nos dejan claro que Moisés deseaba que Israel asociara a la tierra de Canaán
con el Edén. No obstante, hay dos
aspectos de su reseña que son particularmente importantes para establecer esta
asociación: el primero, la identidad del Edén; el segundo, la
Santidad del Edén. Veamos primero la
identidad del Edén.
En Génesis capítulo 2 versículos 10 al 14 leemos lo siguiente:
Y salía
de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
El
nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde
hay
oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
El
nombre del segundo río es Gihón; éste
es el que rodea toda la tierra de Cus.
Y el nombre del tercer río es
Hidekel; éste es el que va al oriente
de
Asiria.
Y el cuarto río es el Eufrates.
Moisés escribió acerca de un río que salía del Edén y se repartía en cuatro
ramales. Estos ramales eran el Pisón,
El Gihón, el Hidekel o Tigris y el Éufrates.
Un río en el Edén era la fuente central que alimentaba a estos cuatro
ríos.
26
Al
explorar la descripción que Moisés hace, debemos de recordar que a lo largo del
tiempo han habido muchos cambios en la geográfía de nuestro planeta desde el
principio del mundo. Ya para el tiempo
Moisés tal fuente central de agua que alimentaba los cuatro ríos había desaparecido. La
Escritura nos enseña que esta fuente central de agua reaparecerá al final de
los tiempos. Sin embargo, la referencia
que hace Moisés a estos cuatro ríos alimentados por un río central nos
proporciona un cuadro aproximado de la localización del Edén.
27
Podemos identificar a los
ríos Tigris y Eufrates mencionados en
los versículos trece y catorce del capítulo dos con la región moderna de dichos
ríos Tigris y Eufrates. El hecho de que
Génesis mencione estos ríos ha llevado a la mayoría de los intérpretes modernos
a pensar que Génesis concuerda con la mitología de Babilónica, y que el Edén
estaba localizado en la región de Mesopotamia.
En el lenguaje Babilónico, Edén significa “planicie, o “llano”; término
que corresponde a la descripción de la región baja del Tigris y el
Eufrates. No obstante, Edén en hebreo
significa “sitio agradable o placentero”, y no “planicie”. De manera que Moisés no estaba usando la
palabra Babilónica en absoluto. Aunque
Moisés usó una palabra Hebrea homófona, su concepto del lugar no era el
mismo. De hecho, el relato de Génesis
establece explícitamente que el Edén no estaba limitado a Mesopotamia.
28
Como vimos en Genénesis capítulo 2 versículo 10, el
Tigris y el Eufrates fluían de un gran río que estaba localizado en el
Edén. Leemos en el versículo 10:
Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de
allí se repartía en cuatro brazos.
Lo que
este pasaje ilustra es que el río en el Edén alimentaba al Tigris y al
Eufrates, no que el Edén estaba limitado a la región del Tigris y el Eufrates.
29.
Moisés mencionó al Tigris y al Eufrates a fin de proveer una orientación
general del extremo Este del Edén. Los
grandes ríos en el este marcaban el límite de la frontera oriental de la región
del Edén.
Este punto de vista
se confirma en vista de localización de los otros ríos mencionados en
Génesis capítulo 2.
En el capítulo 2 versículo 11, Moisés menciona otros dos
ríos. Dice que el río del Edén
alimentaba al Pisón el cual rodea la tierra
de Havila, y también el río Gihón, que rodea la tierra de Cus. En el Antiguo Testamento las tierras de
Havila y Cus se asocian frecuentemente con la región de Egipto. No podemos estar seguros precisamente cómo
entendía Moisés la relación de estos dos ríos con el gran río Nilo, pero
podemos decir con seguridad que señala a la región noreste de Egipto como la
frontera oeste del Edén.
Vemos entonces que,
según lo enteía Moisés, el Edén no era un lugar pequeño. Era una gran superficie que se extendía desde
el Tigris y el Eufrates hasta donde actualmente se localiza el Sur de Turquía y
hasta el borde de Egipto – casi toda la región conocida como la creciente
fértil. Dentro de este gran territorio
se encontraba el Huerto del Edén, la pieza central de gran territorio de Edén.
35. Parecería en principio que la identifación
que Moisés hace del Edén con la creciente fértil no es muy significativa, pero
en realidad es crucial para entender la importancia que el Edén tenía para
Israel cuando Moisés estaba escribiendo el libro de Génesis. Moisés hace referencia al capítulo 2 de
Génesis, en otro pasaje del mismo libro, para enseñarle a Israel que la tierra
del Edén, la Creciente Fértil, era la tierra que Dios prometió a Israel, la
tierra a la que Él los estaba conduciendo.
36.
Esto
queda muy claro cuando Dios habla a Abram en Génesis capítulo 15 versículo 18. Escuchemos cómo describe Dios en este pasaje las fronteras de la
tierra prometida:
En
aquel día hizo Jehová un pacto con Abram diciendo: A tu descendencia daré esta
tierra,
desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates.
37 Desde
el punto de vista de Moisés, en tanto Israel se dirigiera hacia Canaán estaba
dirigiéndose, de hecho, localización de la tierra primigenia del Edén.
A fin de resaltar la importancia de la travesía de Israel
hacia el Edén, Moisés destacó el caracter santo de ese lugar con el propósito
de enseñarle al pueblo de Israel que la tierra prometida hacia la cual estaba
conduciéndolos era el sitio donde podrían recibir la bendición de entrar en la
presencia especial de Dios.
39 Moisés comunicó la santidad del Edén
principalmente describiéndolo en la misma forma en que describió el tabernáculo
que construyó en el desierto. Aunque
Dios está presente en todo lugar, es decir, es omnipresente en un sentido
general, Moisés contruyó el tabernáculo a donde venía Dios para reunirse con su
pueblo en un sentido muy especial. Dios
mostraríba su presencia en el tabernáculo, daba sus leyes, recibía la adoración
de su pueblo y los bendecía mostrando su favor para con ellos. De manera que al describir Moisés el Huerto
del Edén en los mismos términos en que describió el tabernáculo, estaba revelando que el Edén, y consecuentemente Canaán,
el lugar de la sagrada presencia de Dios en la tierra, donde Israel podría
recibir las grandes bendiciones de Dios.
Hay por lo menos siete aspectos que indican que el Edén
era el lugar santo donde se encontraba la presencia especial Dios en la forma
en que se encontraba en el tabernáculo.
Primero, en
Génesis capítulo 3 versículo 8 Moisés usó una expresión especial al decir que
Dios “se paseaba en el Huerto.” La
expresión Hebrea traducida aquí como “se paseaba” es m’tjalek. Esta terminología es importante porque es
una de la formas en que Moisés describe la presencia especial de Dios en el
tabernáculo, en Levítico capítulo 26 versículos 11 y 12, y otros pasajes.
Segundo, en el capítulo 2 versículo 9 Moisés menciona el
árbol de la vida como un elemento cental del Huerto del Edén. Este árbol sacramental poseía el poder de
dar vida eterna a quienes comieran de él.
Aunque la Biblia no dice esto explícitamente, la investigación arqueológica
recientes ha notado que en muchos sitios en el mundo antiguo había imágenes
estilizadas del árbol del la vida en los lugares sagrados. Esta evidencia apunta fuertemente a la
interpretación según la cual el menorah, el candelero de siete brazos del
tabernáculo de Moisés, era muy probablemente una representación estilizada del
árbol de la vida. De esta manera, se
demuestra que el Huerto del Edén era originalmente el lugar sagrado sobre la
tierra.
Una tercer aspecto que Moisés destacó acerca de la santidad
del Edén fue su interés en el oro y ónice de la región. En el capítulo 2 versículos 12 y 13
encontramos que la región del Edén era abundante en oro y ónice. Como era de esperarse, Éxodo capítulos 25 al
40 mencionan al oro y al ónice como elementos importantes para la construcción
del tabernáculo.
Una cuarta
conexión entre el el Huerto del Edén y el tabernáculo es la presencia de
querubines.
De acuerdo con Génesis capítulo 2 versículo 24, Dios puso querubines en el
Huerto del Edén para vigilar el acceso al árbol de la vida. De manera similar, los querubines aparecen
en las decoraciones del tabernáculo en pasajes como Éxodo capítulo 25 versículo
18 y capítulo 37 versículo 9. Estos
querubines le recordaban a Israel no solamente los ángeles en el cielo, sino
también los ángeles que estaban presentes en el santo Huerto del Edén.
Quinto, como leemos en el capítulo 2 versículo 24, la
entrada al Edén estaba localizada al este, es decir en el extremo oriente. Este dato podría parecer insignificante
hasta que nos damos cuenta de que, como en la mayoría de los templos del
antiguo medio oriente, la entrada del tabernáculo estaba también del lado
oriental; de acuerdo con Éxodo capítulo 27 versículo 13 y muchos otros pasajes. Una vez más, el Edén es presentado como la
santa morada de Dios.
Sexto, Moisés
habló del servicio que Adán realizaba en el Edén en palabras semejantes a las
que usó en otro lugar para referirse al servicio levítico en el tabernáculo.
En el capítulo 2 versículo 15, Moisés describe las
responsabilidades que Adán tenía en el Edén, de la siguiente manera:
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para
que lo labrara, y lo
guardase.”
Estos términos vuelven a aparecer juntos solamente en
Números capítulo 3 versículos 7 y 8, y capítulo 8 versículo 26, en donde Moisés
describe el trabajo de los Levitas en el tabernáculo, usando las mismas
expresiones. Adán y Eva servían como
sacerdotes en el Huerto del Edén.
Séptimo, es significativo que la formación del Huerto del
Edén se llevó a cabo después de los seis días de creación. Como vimos en la lección anterior, los seis
días de creación llegaron a su climax con la observancia sabática de Dios en
Génesis capítulo 2 versículos 1 al 3.
Resulta muy interesante el hecho de que, conforme a Éxodo capítulo 24 versículos 16 en
adelante, Moisés haya pasado seis días en el monte con Dios, y que Dios le le
haya dado las instrucciones para construir el tabernáculo en el séptimo día.
43 (Persona)
Estas siete características del Edén nos muestran que
Moisés consideraba al Huerto del Edén como un lugar tan santo como el
tabernáculo. Allí se encontraba la
presencia especial de Dios en el mundo, estar en este sitio era estar cerca de las bendiciones de
Dios.
44
Ahora bien, como ya hemos visto Moisés también creía que
en Canáan había estado el Edén.
Consecuentemente, al enfocarse en el carácter santo del Edén, Moisés
también estaba llamando la atención al carácter santo de Canaán. Estar cerca de Canaán, era como estar cerca
del lugar que Dios ordenó desde el principio como su santa morada.
45
Uno de los pasajes en donde se aprecia mejor la enseñanza
de Moisés sobre este futuro lugar de adoración es Deuteronomio capítulo 12
versículos 10 al 11
Mas pasaréis el Jordán, y
habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios
os hace heredar;
y el os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor,
y habitaréis seguros.
Y al lugar que Jehová vuestro
Dios escogiere para poner en él su nombre, allí
llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros
holocaustos, vuestros
sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas
elevadas de vuestras manos, y
todo lo escogido de los votos que hubiereis
prometido a Jehová.
Este
pasaje revela una de las características centrales de la visión que Moisés
tenía
de Canaán. Moisés enfatizó que un día Canaán sería el
lugar en en donde moraría permanentemente la presencia especial de Dios
moraría, allí habría un templo para Jehová.
47
Ciertamente la tierra de Canaán en los días de Moisés era
tan sólo una sombra de lo que originalmente había sido el Edén. Aún cuando Salomón construyó el templo en
Jerusalén, la tierra prometida no estaba completamente redimida de pecado, ni
restaurada a su perfección original.
Sin embargo, al escribir Moisés sobre la santidad del Edén, estaba
presentándoles a los Israelitas un cuadro de lo que su tierra podría llegar a
ser algún día. Llegar a la tierra
prometida era acercarse a las inmediaciones del Edén, el lugar de la presencia
especial de Dios sobre la tierra. Tal y
como Dios colocó a Adán y a Eva en ese maravilloso huerto y templo en el
principio, así también estaba Dios trayendo a Israel a Canaán, y una vez que
habitaran la tierra, la nación comenzaría a experimentar las bendiciones de
vivir en la presencia especial de Dios.
Habiendo visto como fue que Moisés presentó las bendiciones de Adán y evan
en el huerto como un prototipo de la gracia que le esperaba a Israel en la
tierra prometida, podemos ahora ver el segundo tema de Génesis capítulos dos y
tres. La prueba de lealtad que Dios
pone a Adán y Eva. Este tema juega un
papel crucial en su presentación
50.
Para entender por qué Moisés enfatizó este tema, necesitamos explorar dos
puntos: Primero, los requisitos de lealtad en el Huerto del Edén; y, segundo,
los requisitos de lealtad en Canaán.
Veamos primero la lealtad que Dios esperaba de Adán y Eva en el Huerto
del Edén.
51.
El motivo de la lealtad
en el Huerto aparece casi desde el principio de Génesis 2 y reaparece una y
otra vez a a lo largo de los capítulos 2 y 3.
Este es en gran manera el tema central de estos capítulos.
52.
Escuchemos las palabras
con las que Dios desafió a Adán a que le fuese fiel en Génesis capítulo 2
versículos 16 y 17:
De todo árbol del huerto podras comer;
Mas del árbol de la ciencia del
bien y del mal no comerás; porque el día
que de él comieres, ciertamente
morirás.
53. No es del todo claro el por qué Dios le prohibió a nuestros primeros padres
comer
del fruto de este árbol
en particular, ya que el conocimiento del bien y el mal es exaltado
en otras partes de la
Escritura. A pesar de ello, queda claro
que Dios estaba probando a Adán y a Eva para ver si ellos iban a serle
leales. Si Adán y Eva eran obedientes,
recibirían aun mayores bendiciones de Dios.
Pero si se comportaban de manera rebelde, entonces sufriarían el juicio
de Dios. El Edén era un lugar santo y
la gente que vivía allí también tenía que ser santa.
54.
Centrando su atención en
la prueba de lealtad, Moisés destacó el requisito praralelo de lealtad de parte
de los Israelitas a quienes iba conduciendo a la tierra prometida.
55. Persona
Al ir conduciendo a
Israel rumbo a la tierra prometida, Moisés les advertía frecuentemente que el
lugar al que se dirigían requería de ellos el serle fieles a Dios. Moisés resumió sucintamente su enseñanza a
este respecto en el primer versículo del capítulo ocho de Deuteronomio:
Cuidarás de poner por
obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis
multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento
a vuestros padres.
A partir de este pasaje,
queda claro que Dios requería de Israel el que le fuesen fieles a él a fin de
que pudiesen entrar y poseer la tierra de Canán. De hecho, a lo largo de todo el peregrinar de la nación en el
desierto, Dios probó a los israelita para enseñarles cómo ser santos.
En Deuteronomio capítulo
ocho versículo dos leemos lo siguiente:
Y te acordarás de todo el camino por donde
te ha traído Jehová tu Dios
estos cuarenta años en el
desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo
que había en tu corazón, si
habías de guardar o no sus mandamientos.
56a..
Más aún, Moisés también les deja claro que una vez que llegasen a la tierra
santa, la nación de Israel tendría que permanecer fiel a Dios o si no perdería estos privilegios. Veamos la manera en que él lo expresa en
Deuteronomio capítulo ocho versículos 10 al 11 y 19 al 20
Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios
por la buena tierra
que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir
sus
mandamientos, sus decretos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy. …
19 Mas si llegares a olvidarte de Jehova tu Dios,
y anduvieres en pos de dioses
ajenos, y les sirvieres, y a ellos te inclinares,
yo lo afirmo hoy contra vosotros,
que de cierto pereceréis. 20. Como las naciones
que Jehová destruirá delante de
vosotros, así pereceréis; por cuanto no habréis
atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.
57.
Moisés sabía que los Israelitas eran dados a rebelarse en contra los
mandamientos de
Dios igual que Adán y Eva. Es por
esta tendencia, que la atención de Moisés se enfoca en la prueba de Adán y Eva
en el Huerto, para advertirles que Dios requería lealtad de todo aquel que
quisiera morar en Canaán. Por supuesto
que Dios no requería perfección de Israel, era sólo por la gracia de Dios que
alguien podría permanecer fiel. Sin
embargo, si violaba flagrantemente las leyes de Dios y se volvía en contra de
él como Adán y Eva lo hicieron en el Huerto, entonces Israel no podría disfrutar
de las bendiciones de la tierra prometida.
Al ir alentando Moisés a los Israelitas a avanzar hacia la tierra
prometida, le interesaba que ellos recordaran esta característica de la vida en
esa tierra.
58.
Teniendo en mente las enseñanzas de Deuteronomio capítulo 8, podemos ver la
principal razón por la que Moisés enfocó su atención en la lealtad requerida de
Adán y a Eva. Enfatizó este asunto para
inspirar a los Israelitas a revertir lo que Adán y Eva habían hecho, siendo
ellos fieles a los mandamientos de Dios.
Adán y Eva fueron probados en el Huerto, y fueron echados fuera a causa
de su pecado. En los días de Moisés
todavía Israel se encontraba aun fuera del Huerto del Edén, pero Dios los probó
para preparar a la nación para que volviese a entrar al Edén a morar allí
gozando de las bendiciones de Dios.
59.
Vemos entonces Moisés escribió sobre la prueba de lealtad en el Huerto del
Edén, no sólo para explicar lo que había ocurrido mucho tiempo atrás en los
tiempos primigenios de Adán y Eva, sino también para explicar lo que estaba
sucediendo en su época. Dios estaba
ofreciéndole a Israel la bendición maravillosa de vivir en el Huerto del
Edén. Sin embargo, al igual que con
Adán y Eva, ellos no podrían disfrutar de estas bendiciones a menos que fueran
leales a Dios. Moisés estaba llamando a
Israel a vivir por la fe como un pueblo santo completamente dedicados a los
mandamientos de Dios. Sólo entonces
podrían ellos alentar la esperanza de entrar en la tierra y permanecer en ella
en paz.
Habiendo visto como conectó Moisés el Huerto del Edén con la tierra de
Canaán, como el santo lugar de la presencia y las bendiciones de Dios sobre la
tierra, y habiendo notado el servicio leal requerido de parte de Israel al ir
dirigiéndose hacia la tierra sagrada, vayamos
ahora a una tercera dimensión del significado original de Génesis capitulos 2 y
3 para Israel: Las consequencias de la
deslealtad de Adán y Eva.
60.
Para darnos cuenta de las consecuencias de la infidelidad en el Huerto,
veremos las tres consecuencias del pecado de Adán y Eva: muerte, sufrimiento, y
exclusión.
En primer lugar, Moisés explica que Dios amenazó a Adán y Eva con la muerte
como consecuencia de su pecado.
61.
Este tema aparece por primera vez en la advertencia que Dios hace a Adán en
Génesis capítulo dos versículo 17, Allí
dijo Dios,
“Mas del árbol de la ciencia del
bien y del mal no comerás; porque el dia que de él comieres, ciertamente
morirás.” Las palabras “ciertamente
morirás” se derivan de una expresión Hebrea que indica la certeza de la llegada
de la muerte. Esta construcción
gramatical es muy similar a la forma en que la ley de Moisés amenza con el pena capital. Cuando la ley de Mosaica amenaza con la pena
capital a los perpetradores de serios crímenes, Moisés declara, “ciertamente
morirá”, o “ciertamente morirán”. El contenido legal de estos pasajes sugiere
enfáticamente que estas expresiones eran fórmulas para declarar una sentencia
de muerte. Dios no estaba diciendo que
Adán y Eva iban a morir inmediatamente, sino que la muerte sería la
consecuencia cierta del pecado.
62.
A la luz de esto podemos entender la amenaza de muerte que Dios hace a Adán
en
Génesis capítulo 2 versículo17, como diciendo que Adán quedaría bajo
sentencia de muerte. Estaría condenado a morir. Ciertamente Moisés escribió sobre la consecuencia del pecado de
Adán para explicar como entró la muerte a este mundo, pero su propósito también
estaba relacionado más
directamente con la experiencia de los Israelitas a quienes escribió. Ellos
estaban familiarizados con la muerte.
Los lectores de Moisés habían visto morir en el desierto a la mayor
parte de la primera generación que había salido de Egipto, a causa de su
rebelión contra Dios.
63.
Tal y como Moisés escribió en Números capítulo 26 versículo 65, “... Jehová
había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino
Caleb hijo de Jefoné, y Josué hijo de Nun".
Una vez más vemos que el uso de las palabras “ciertamente morirán” alude a
la ley de Moisés y al relato de Adán y Eva en el Huerto.
64.
A este respecto, al oir los Israelitas la historia de Adán y Eva, podían
conectar su experiencia de muerte en el desierto con la violación del mandato
de Dios que cometieron Adán y Eva. La consecuencia de la infidelidad al mando
de Dios en el Edén había sido una sentencia de muerte para los primeros padres
de la humanidad, y la misma sentencia seguía vigente sobre aquellos Israelitas
que también demostraran ser severamente infieles a los mandamiento de Dios en
esa época.
65.
Cuando leemos el relato de Génesis, queda claro que la muerte no sobrevino
inmediatamente sobre Adán y Eva. Dios
condena a Adán y Eva a una existencia caracterizada por el sufrimiento. La
repercusión del sufrimiento se aplicaría tanto a Eva como a Adán.
66.
Por un lado, en Génesis capítulo 3 versículo 16 leemos que,
A la mujer dijo: Multiplicaré en
gran manera los dolores en tus
preñeces; con dolor darás a luz los
hijos; …
Por otro lado, Dios también afligió a Adán con una vida de sufrimiento.
67.
Leemos las palabras que Dios le dice a Adán en Génénesis capítulo 3 versículo17.
maldita será la tierra
por tu causa; con dolor comerás de
ella todos los días de tu vida.
68.
De todas las cosas que Moisés podría haber dicho sobre las consecuencias
del pecado en el Edén, este enfoque en la dualidad del dolor humano encajan
bien con su propósito al escribir estos relatos a Israel. Ellos habían experimentado la clase de
sufrimientos mencionados,
al haber estado fuera de la tierra
de Canaán.
69. Pero
oigamos la manera en que Moisés describe la vida en la tierra prometida. En Deuteronomio capítulo 11 versículos10 al
12 leemos,
La tierra a la cual entras para
poseerla, no es como la tierra de Egipto
de donde habéis salido, donde
sembrabas tu semilla, y regabas con
tu pie, como huerto de
horta. La tierra a la cual pasáis para
tomarla, es tierra de montes y de
vegas, que bebe las aguas de la lluvia
del cielo; Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida;
siempre están
sobre ella los ojos de Jehová tu
Dios, desde el principio del año
hasta el fin.
En resumen, Moisés estaba llevando a Israel a un lugar en donde tendría
alivio del sufrimiento que había experimentado fuera de Canaán.
Consecuentemente, al escribir sobre el sufrimiento que experimentaron Adán
y
Eva, Moisés estaba llamando a sus lectores Israelitas a que evitaran la
infidelidad, la cual resultaría en sufrimiento, a que fueran fieles al Señor, y
a que regresaran a Canaán en donde podrían experimentar el gozo devivir bajo la
bendición de Dios.
72. Un
tercer efecto de la deslealtad de Adán y Eva aparece en Génesis capítulo 3
versículo 22, en donde leemos lo siguiente:
“Dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno
de nosotros sabiendo el bien y el mal;
ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la
vida, y coma, y viva para siempre:” Este
pasaje nos dice que el árbol de la vida podía hacer que la humanidad viviera
para siempre. Esta era la respuesta
final al problema del sufrimiento y la muerte.
Sin embargo, Dios no quería que Adán y Eva comieran de él en ese
momento. Habían sido excluidos del
Huerto y del árbol de la vida.
73. Es importante para
nosotros recordar que el acceso al árbol de la vida no fue prohibido para la
humanidad para siempre. Del resto de
las Escrituras queda claro que el árbol de la vida no estará prohibido para la
humanidad por siempre.
74.
Veamos lo
que Juan dice sobre el árbol de la vida en Apocalipsis 2:7:
“Al que venciere, le daré a comer del árbol de la
vida, el cual está en medio
del paraíso de Dios”.
Ahora bien, Juan está hablando del fin de los de los tiempos cuando
Jesucristo regrese a la tierra. Sin
embargo, sus palabras explican por qué Moisés escribió a Israel acerca de éste
árbol. Cuando Adán y Eva pecaron, Dios
bloqueó el camino al árbol de la vida, pero en los días de Moisés estaba abriéndole
a Israel el camino para que recibiera por lo menos un anticipo de la bendición
de vida al volver a la tierra de Canán.
75.
Veamos la
manera en que Moisés lo expresa en Deuteronomio capítulo 30 versículos 19 y 20:
A los cielos
y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que
os he puestro
delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición;
escoge, pues,
la vida, para que vivas tú y tu descendencia
amando
a Jehová tu
Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es
vida para ti,
y prolongación de tus dias; a fin de que habites sobre la tierra que
juró Jehová a
tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
Si los Israelitas eran fieles a Dios tendrían la oportunidad de recibir
larga vida y felicidad en Canaán.
76.