SEMINARIO TEOLÓGICO PRESBITERIANO
SAN PABLO
FILOSOFÍA CRISTIANA
Capítulo I Introducción
I. Definición de Filosofía Cristiana
La palabra Filosofía viene del griego filos y sofía. Filos es un derivado del verbo filein, que significa amar. Sofía quiere decir sabiduría. Por tanto, la Filosofía es el amor a la sabiduría. En la antigüedad griega se llamó filósofo a todo aquél que tenía afición o tendencia a los conocimientos más profundos acerca de la naturaleza, el hombre y Dios.
La filosofía se preocupa por toda la realidad, su interés abarca todo cuanto existe o puede existir. En cambio, las demás ciencias sólo se ocupan de terrenos limitados, se refieren con exclusividad a cierto grupo de seres. Debido a esto, son llamadas ciencias particulares.
La filosofía estudia todas las cosas, toda la realidad, todo ente (ente es todo lo que existe o puede llegar a existir), tanto lo material como lo espiritual, lo orgánico como lo inorgánico, lo mental y lo extramental, los seres naturales y los seres creados por el hombre (artefactos, cultura, etc). A diferencia de las ciencias particulares, que estudian las explicaciones inmediatas o causas directas de las cosas, la Filosofía sólo se interesa por las causas supremas o explicaciones últimas y definitivas de la realidad.
La mayoría de los cristianos piensan que la Filosofía es sólo pensamiento secular y que, por consiguiente, no puede existir una filosofía cristiana pues eso implicaría una contradicción, ya que lo secular no es cristiano. Esta aseveración nos lleva, por lógica, a la conclusión que toda filosofía es contraria a la Biblia, estableciéndose de este modo una condición de lucha entre la filosofía y la Biblia.
Pero, ¿en realidad es contraria la filosofía a lo que la Biblia nos enseña acerca de la naturaleza de la realidad y las cosas? Antes de entrar más en este asunto, creo que sería útil echar una mirada a lo que nos dice Colosenses 2:8, "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo." En otra versión de la Biblia leemos: "Tengan cuidado; no se dejen llevar por quienes los quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo."
También puede ser traducido este pasaje de la siguiente manera: "Mirad que no os tomen cautivos por una filosofía hueca y engañosa, que depende en tradición humana y los principios elementales de este mundo en vez de en Cristo."
Observemos en primer lugar que la Biblia dice: "No os tomen cautivos por una filosofía hueca" (Col. 2:8), sino "sean cautivados por Cristo" (2 Cor. 10:5). Es claro que cuando habla de filosofía hueca está hablando de una filosofía que no tiene substancia, que no ofrece consistencia, una filosofía que no puede resistir ninguna clase de examen sin quedar expuesta. En segundo lugar, encontramos "filosofía hueca . . . que depende en tradición humana y los principios elementales de este mundo en vez de en Cristo." Esto nos aclara que no está en contra de toda filosofía, sino de aquella que sigue la tradición humana en vez de a Cristo.
Entonces cuando hablamos de la filosofía cristiana nos estamos refiriendo a la actividad intelectual en la cual una persona cristiana está dispuesta a pensar descriptivamente acerca de la realidad y sus causas supremas en dependencia de la revelación divina. La filosofía cristiana deshecha las respuestas falsas y declara que la única filosofía válida es aquella que está de acuerdo a Cristo. La filosofía humana excluye a Dios y a su revelación, y pone al hombre como el juez supremo. Pero para la filosofía cristiana, Dios y su revelación son el fundamento de toda actividad filosófica y el criterio supremo de toda verdad. Como podemos ver, la diferencia básica entre filosofía humana y cristiana es su fundamento. Una fomenta la independencia de Dios y la otra, la dependencia de él.
II. Ramas de la Filosofía
La filosofía se divide en varias ramas de estudio:
- 1. Ética. La Ética trata de valorar la bondad moral de la conducta humana. Su objeto es capital en la vida del hombre. Temas como la esencia de la obligación moral y su fundamento, la esencia del valor moral, la libertad, la ley, etc. forman parte de su campo de estudio.
- 2. Estética. Trata temas como la belleza, la esencia del arte, la creación artística.
- 3. Cosmología. Trata problemas capitales como la esencia de la materia, el fin y el origen del universo, la esencia del tiempo, el cambio, el orden, etc.
- 4. Ontología. Trata de la naturaleza del ser. Responde a preguntas como ¿Cuál es la esencia de la humanidad? ¿Qué es ser cristiano?
- 5. Axiología. Trata del valor de las cosas desde el punto de vista filosófico. Responde a preguntas como: ¿Qué es valioso? ¿Qué es importante?
- 6. Epistemología. Es el estudio del conocimiento. Responde a preguntas tales como: ¿Cómo conocemos? ¿Es posible conocer? etc.
III. Conceptos filosóficos preliminares
Antes de pasar a cualquier discusión debemos tomar tiempo para familiarizarnos con los términos más comúnmente usados en las discusiones filosóficas.
1. Esencia. Es la idea que hace que algo sea precisamente eso, y no sea otra cosa. Es una estructura necesaria, el constitutivo fundamental del objeto. Por ejemplo, ¿Qué hace que una silla siga siendo silla aunque yo le cambie el color, el tamaño o el diseño?
2. Especie. Es el concepto que agrupa a los individuos de la misma esencia. Por ejemplo: Pistola.
3. Género. El concepto que agrupa las especies que tienen algo en común. Por ejemplo: Arma.
4. Ente. Todo lo que existe o puede llegar a existir. Por ejemplo, casa, niño, idea, etc.
5. Concepto. Es una representación mental de un objeto, sin afirmar ni negar nada acerca de él. Por ejemplo: amor, verdad, hombre, casa, libro. Los conceptos suelen expresarse con una sola palabra.
6. Idea Universal. Son aquellas ideas que se aplican a todos los seres de la misma especie. Por ejemplo: Todo regenerado es salvo.
7. Idea Particular Son aquellas ideas que sólo se aplican a un número específico de seres de una especie. Por ejemplo: Algunos cristianos son ricos.
8. Juicio. Es la afirmación o negación de una idea respecto de otra. Por ejemplo: Jesucristo es Dios; Los hombres son salvos por medio de la fe.
9. Proposición. Es la expresión externa del juicio. Tiene tres elementos: sujeto, verbo y predicado. El sujeto es la idea de la cual se afirma algo. El predicado es lo que se afirma o se niego. El verbo expresa la misma afirmación o negación.
10. Raciocinio. Es la obtención de un conocimiento nuevo a partir de otros ya establecidos. Por ejemplo: "Esa obra teatral está dirigida por Pedro; luego es probable que tenga éxito". Lo característico del raciocinio es la partícula luego o sus equivalentes (por lo tanto, en consecuencia), con las cuales se expresa la ilación o inferencia entre lo que se afirma en primer lugar y lo que se deduce.
11. Deducción. Es el raciocinio que va de lo general a lo particular. A partir de una idea general se llega a una conclusión particular. Por ejemplo: Todo hombre es mortal; Sócrates es hombre; luego Sócrates es mortal.
12. Inducción. Es el raciocinio en donde, a partir de la observación de una relación constante entre fenómenos, se obtiene una relación esencial, y por lo tanto, universal y necesaria para dichos fenómenos. La inducción es el paso de lo particular a lo universal. De los casos particulares se capta una esencia, de allí un nexo necesario, y luego una ley universal. La inducción total se basa en una observación exhaustiva de los hechos pertenecientes a una clase. La inducción parcial se basa en una observación de casos particulares.
13. Principio de no-contradicción. Se enuncia así: "Es imposible afirmar y negar un mismo predicado a un mismo sujeto al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto". También puede enunciarse así: "Dos proposiciones contradictorias no pueden ser a la vez verdaderas.
IV. Experiencia Congnitiva
Una experiencia cognitiva es ese nivel de experiencia en la cual puede ser dicho de nosotros que estamos conscientes de que el mundo está constituido de cierta manera. Podemos hablar de varios niveles de experiencia de nuestra realidad desde el punto de vista mental, estos son:
- 1. Conocimiento. Es el nivel de la memoria. El énfasis está en la reproducción precisa de datos. Este nivel no es en sí defectuoso, sino una parte importante de la educación y la experiencia.
- 2. Comprensión. Es la conceptualización y expresión propia y precisa de la idea aprendida. Incluye proceso como la traducción y la interpretación.
- 3. Aplicación. Es la resolución de problemas tomando en cuenta las implicaciones prácticas y teóricas del conocimiento adquirido.
- 4. Análisis. Es la separación de los varios componentes del todo para su estudio detallado. Se estudian los elementos constitutivos de una cosa, se encuentran las relaciones e interconexiones de las partes y se estudian los principios de organización del todo.
- 5. Síntesis. Implica un proceso de trabajar con elementos aislados, ordenarlos y combinarlos hasta que lleguen a constituir un esquema o estructura que antes no estaban presentes en forma clara.
- 6. Evaluación. Supone la capacidad para formular juicios de valor de carácter cuantitativo o cualitativo ya sea con criterios propios del estudiante o con aquellos que le son sugeridos. Se expresa el valor de algo con base en evidencias.
V. Marco Conceptual
Toda información, todo dato al que tenemos acceso, es interpretado en nuestra consciencia. Los llamados "datos brutos" son lo que son a causa de las suposiciones básicas que tenemos. En otras palabras, los datos están siempre definidos por el contexto. Lo que creemos que es un "dato bruto" siempre es definido y entendido dentro de un marco conceptual. Experimentamos el mundo de la manera en la que lo hacemos debido a que traemos a nuestra experiencia con el mundo, conceptos, categorías, clasificaciones, modos de interpretar, maneras de pensar que nos sirven como filtro para evaluar nuestra experiencia.
De esta manera, cada vez que estamos ante cualquier información no sencillamente captamos los "datos brutos" sino que constantemente estamos interpretando la realidad con base en nuestro marco conceptual. Por ejemplo, Si cuatro personas entrasen a un cuarto donde hay una muchacha llorando, las cuatro interpretarían el evento en maneras diferentes. Uno podría pensar que la joven llora porque su novio la abandonó. Otro pensará que llora porque se cayó y se lastimó. El otro pensaría que la muchacha está fingiendo estar triste; y el último interpretaría que la joven llora porque está muy alegre y emocionada. ¿Por qué cada uno de los observadores interpretó el mismo evento de distintas maneras? Porque cada uno viene al evento con un marco conceptual distinto.
El conocimiento de que cada uno de nosotros tiene un marco conceptual con el cual interpretamos la realidad nos debe llevar a dos conclusiones. Primero, puesto que nadie puede sencillamente observar los datos sin interpretarlos de acuerdo a su marco conceptual entonces la objetividad absoluta y la neutralidad son un mito. Segundo, puesto que aun como cristianos no estamos exentos a la influencia de nuestro marco conceptual, debemos estar siempre alertas para que nuestras interpretaciones de la vida, la Biblia y el mundo estén siempre bajo revisión constante.
VI La Gracia Común
Como seguidores de Cristo, nosotros trabajamos en dos comunidades. Primero, interactuamos con los seres humanos en general. En la esfera de la gracia común, compartimos muchas cosas con otra gente, a pesar de nuestras diferencias en convicciones religiosas. Vivimos en el mismo mundo físico, compartimos muchos ideales culturales y trabajamos juntos hacia metas comunes. Aunque no debemos ser presa de la corriente pecaminosa de este mundo, estamos involucrados con el resto de la raza humana.
La mayoría de nosotros reconoce la necesidad de interactuar con la humanidad en general. Raras veces averiguamos las convicciones religiosas del mecánico automotriz. Sencillamente lo llamamos si tiene la reputación de ser honesto y trabajador. El exterminador de plagas no tiene que ser cristiano. No pedimos hablar con un policía cristiano cuando hablamos a la estación de policía. En la vida diaria constantemente dependemos de personas que no comparten nuestras creencias. Por lo tanto, no nos debe sorprender el que debamos interactuar también con inconversos en el estudio de la realidad. Hombres y mujeres que no profesan fe en Cristo, han hecho trabajos importantes en muchas áreas relacionadas con estos estudios. Pero ¿Cómo es que los no Cristianos pueden tener ideas importantes acerca de este asunto? ¿No están acaso desprovistos del Espíritu Santo quien es esencial para la interpretación? Para responder a estas preguntas, debemos darnos cuenta de que la Biblia presenta un perfil bipolar de los no creyentes. A veces la Escritura los describe en términos de su sistema de incredulidad, sus lealtades básicas y sus tendencias. Otras veces, la Escritura los representa en términos de sus estilos de vida reales.
Por un lado, en sus advertencias a los Colosenses, Pablo revela la convicción fundamental de los no cristianos: "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo" (Colosenses 2:8). Los incrédulos tienen una lealtad básica a la tradición humana, o autonomía humana. Está lealtad básica moldea la manera en que ellos piensan, actúan y sienten acerca de todas las cosas. Ellos suprimen la verdad de la revelación general (Romanos 1:18); aman las tinieblas y odian la luz (Juan 3:19); su entendimiento se ha envanecido y entenebrecido (Efesios 4:17-18). Los efectos del pecado alcanzan aun los procesos de pensamiento. En principio, la rebelión de los incrédulos en contra de Dios remueve toda esperanza de entendimiento verdadero de Dios, del mundo y de la humanidad. Mientras más consistentemente se adhieran a la autonomía humana, más vanos y sin valor son sus esfuerzos.
Sin embargo, por otro lado, Dios no abandona a los incrédulos a su propia suerte. En la gracia común El restringe sus intentos de vivir consistentemente en rechazo de Cristo. Los no cristianos viven inconsistemente con sus convicciones básicas y reflejan su carácter como imagen de Dios. Tal como Pablo dijo: "Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos" (Romanos 2:14). Todo incrédulo no cumple totalmente su convicción hacia la autonomía humana. En cierto grado o en otro, ellos consciente o inconscientemente se basan en "capital prestado", es decir, puntos de vista y creencias importantes que sólo tienen sentido desde un punto de vista cristiano. Estas inconsistencias son el resultado de las operaciones comunes, no redentoras del Espíritu. Es por eso que los paganos gracias a la gracia común pueden tener atisbos de la naturaleza de la realidad.
Los evangélicos se van a los extremos al considerar el trabajo de los incrédulos con la Biblia. Por un lado, algunos de nosotros tenemos tanto miedo de sus ideas falsas que evitamos todos sus comentarios y escritos teológicos. "Esos escritores no son cristianos" decimos. "¡Manténte alejado de ellos!" Pero esto niega las obras comunes del Espíritu. Consideremos el consejo de Calvino: "Si consideramos al Espíritu de Dios como la única fuente de verdad, no debemos ni rechazar la verdad en sí misma, ni despreciarla en dondequiera que aparezca, a menos que deseemos deshonrar al Espíritu de Dios."
Por otro lado, sin embargo, algunos evangélicos olvidan que las lealtades básicas y las convicciones religiosas hacen una marcada diferencia en la interpretación. Ellos manejan las opiniones de incrédulos con muy poco examen minucioso. Pero las predisposiciones del intérprete, especialmente su condición espiritual, influyen profundamente sus interpretaciones. Nunca debemos olvidar que la adherencia a la autonomía humana corrompe el trabajo de los incrédulos con la descripción de la realidad.
Ninguno de estos dos extremos es apropiado. Debemos reconocer las aportaciones valiosas de los incrédulos sin ignorar los peligros de sus puntos de vista. El interactuar con incrédulos es como excavar buscando oro. "Pepitas" de conocimientos valiosos están mezcladas con toneladas de lodo y piedras inservibles. No debemos ser engañados por oro falso, pero tampoco debemos ser tan tontos para pasar por alto oro genuino, sin importar donde lo encontremos.
En 2 Corintios 10:5 leemos que el deber del cristiano es llevar todo pensamiento a la obediencia a Cristo. La persona redimida hace esto. El papel profético del pastor es mostrar la distinción entre la mente de Cristo y la mala mente del mundo. Sólo Dios está fuera de la influencia de un marco conceptual. Sólo él nos da una verdadera opinión descriptiva de las cosas. La filosofía cristiana es un intento de tener una verdadera descripción de la realidad. Tratemos de tener la mente de Cristo para que podamos distinguir entre la mente de Cristo y la mente del mundo. El estudio de la filosofía cristiana es indispensable si queremos vivir bien y tomar las decisiones correctas. Vale la pena el esfuerzo.
Capítulo 2 Filosofía Antigua
I. Sócrates (470-400 a. de C.)
Sócrates no escribió ningún libro, razón por la cual es difícil interpretar lo que de él se escribió, a raíz de su muerte. Fue condenado a muerte, acusado de corromper a la juventud y de no creer en los dioses de la ciudad. Transcurrió un mes desde el momento de la sentencia hasta el día de la ejecución, y en ese tiempo sus amigos le propusieron un plan para fugarse de la cárcel e ir a vivir lejos de Atenas. Respondió que ese acto equivaldría a una injusticia contra las leyes de la ciudad, y que, por tanto, prefería la muerte. Además, estaba convencido de que la muerte era el inicio de una nueva vida, puramente espiritual, y, por lo tanto, llena de felicidad para aquellos que habían buscado la virtud en esta vida.
Podemos resaltar tres aspectos de la filosofía de Sócrates: su método, su énfasis en lo moral y su empeño en llegar a términos definidos.
- 1. El Método Socrático. A base de preguntas que obligaban a sus discípulos a pensar por cuenta propia y encontrar la solución a los problemas, principalmente de índole moral, Sócrates sostenía con sus amigos y conocidos un diálogo lleno de ironía y de sana e inteligente intención pedagógica. El mismo llamó a su método, mayéutica, que significa "parto espiritual", y se comparaba con su madre, que era partera. En efecto, su labor pedagógica consistía, no tanto en enseñar, sino en lograr que sus discípulos reflexionaran y extrajeran, por sí mismos, sus propias ideas, con la ayuda del maestro. Comenzaba afirmando "Sólo sé que no sé nada", para luego burlarse irónicamente del interlocutor que presumía saberlo todo. Con sus preguntas lograba, primero, hacer caer en contradicciones a su discípulo, y, en seguida, de un modo positivo, lo iba conduciendo, siempre a base de preguntas, por el camino de la verdad.
- 2. Énfasis de asuntos morales. Enfatizó asuntos morales tales como la virtud, la excelencia, la castidad, etc. Dijo: "La vida que no se examina, no vale la pena de ser vivida". Así nos recuerda que debemos examinar nuestras vidas constantemente. "Conócete a ti mismo", era el lema que Sócrates acostumbraba repetir, para llamar la atención sobre la importancia del conocimiento personal, en contraposición al conocimiento del mundo externo. Debido a esto Sócrates es considerado como el fundador de la Ética.
- 3. Términos definidos. Sócrates estaba empeñado en llegar a conceptos definidos, a lograr definiciones, por ejemplo, ¿Qué es un maestro? ¿Un juez, un artista? Nosotros debiéramos preguntarnos: ¿Qué significa vivir la vida cristiana? ¿Qué es un pastor? ¿Qué es teología reformada? A veces parece que es cuestión de semántica, pero es un asunto de análisis conceptual, de investigar la realidad misma.
II. Platón (427 - 347 a. de C.)
Aunque los escritos de Platón presentan muchas dificultades de interpretación, es claro que él se oponía a seis creencias comunes en sus días:
- 1. Ateísmo. El punto de vista de Platón acerca de Dios no es claro. En algunos pasajes en sus diálogos se refiere a los "dioses" en otros escritos sugieren un movimiento de su pensamiento hacia un monoteísmo ambiguo. Lo que es claro, sin embargo, es que Platón rechazaba el ateísmo.
- 2. Empirismo. Esta es la creencia de que conocimiento humano puede ser derivado exclusivamente a través de los sentidos corporales. Platón se oponía al empirismo argumentando que es imposible que los sentidos humanos puedan traer conocimiento al hombre.
- 3. Relativismo. Platón creía en la existencia de estándares absolutos e inmutables que eliminan toda forma de relativismo moral y epistemológico. Ni la verdad, ni la bondad o la belleza son relativos.
- 4. Hedonismo. Esta es la creencia de que bien y el placer son cosas idénticas. Platón se oponía al hedonismo diciendo que puesto que los hombres podían reconocer malos placeres, entonces, el placer y el bien no podían ser idénticos.
- 5. Materialismo. Platón se opuso al materialismo argumentando que existía un mundo ideal e inmaterial que existe independientemente del mundo físico.
- 6. Naturalismo. Es la creencia de que el mundo natural y material puede explicarse y bastarse por sí mismo. Todo lo que pasa dentro del universo natural ocurre de acuerdo con las leyes y los principios que operan mecánicamente. El punto de vista de Platón era, en un sentido, teológico, porque el creía que una inteligencia y propósito divino estaba operando en el universo.
Una manera de entender la filosofía platónica es verla en términos de un dualismo básico. El sistema platónico se caracteriza por tres tipos de dualismo: metafísico, epistemológico y antropológico.
- 1. Dualismo Metafísico. Es visto en la distinción que Platón hacía entre dos mundos o dos niveles de realidad. Platón creía que los seres humanos participaban en dos mundos diferentes. Uno es este mundo físico que experimentamos con nuestros sentidos corporales. Es decir, las cosas particulares (árboles, rocas y animales, etc.) que son parte de este mundo que existe en el tiempo y el espacio. El otro mundo en el que participamos es más difícil de explicar. Este es el mundo de esencias inmateriales y eternas con las que tenemos contacto por medio de nuestras mentes. El mundo de las ideas o mundo de las formas es en realidad más real que el mundo físico, ya que las cosas particulares que existen en el mundo material son copias o imitaciones de los arquetipos, las formas. Para Platón una forma es una esencia universal, eterna e inmutable. El creía que lo que encontramos en el mundo físico son ejemplos imperfectos de absolutos inmutables entre los que contaba el bien, la justicia, la verdad y la belleza, los cuales existen en un mundo ideal y no-espacial. Estas esencias tienen existencia objetiva o extramental. Es decir, que existen independientemente de que alguien las conciba o no.
- 2. Dualismo Epistemológico. Como ya sabemos la epistemología estudia el conocimiento humano. En Platón encontramos un dualismo epistemológico por su distinción radical entre la experiencia sensorial y la razón; además el agrega que la experiencia sensorial siempre fracasa en su intento de producir conocimiento. El verdadero conocimiento se obtiene sólo por medio de la razón. Ya hemos visto que para Platón existen dos realidades distintas: el mundo de las cosas particulares y el mundo de las formas. En correspondencia con estos dos tipos de realidad existen dos estados epistemológicos distintos: opinión y conocimiento. Para que una persona pueda obtener conocimiento genuino el objeto que va a ser conocido debe ser inmutable. Uno sólo puede tener conocimiento de aquello que es inmutable. Pero Platón creía que esa inmutabilidad es una propiedad de las formas y no de las cosas particulares. Puesto que nuestros sentidos sólo nos informan de las cosas particulares del mundo físico, se deduce que los sentidos nunca nos pueden dar verdadero conocimiento. Lo más que podemos obtener de nuestros sentidos es opinión.
- 3. Dualismo Antropológico. Este dualismo es claro en su distinción radical entre el cuerpo y el alma. Tal y como hay dos mundos (los particulares y las formas) y dos maneras de aprehender esos dos mundos (la sensación y la razón), así el hombre es una composición de dos partes (el cuerpo y el alma). Para Platón, para obtener tanto conocimiento como virtud depende de reducir el poder del cuerpo sobre el alma. La filosofía de Platón adopta la creencia de que el cuerpo es la prisión del alma. El cuerpo no simplemente es inferior al alma sino que perjudica al alma en sus intentos de buscar la verdad y la virtud. Para Platón el cuerpo humano es secundario e incidental para la humanidad. La persona real es el alma la cual existe completa e inmortal en total aislamiento de su cuerpo corruptible. El filósofo no debe temer a la muerte porque sólo muriendo el alma es liberada de su prisión para poder obtener la verdad y la virtud.
III. Aristóteles (384 -322 a. de C.)
La esencia de la filosofía de Aristóteles es un rechazo a los dualismos radicales de Platón. Aristóteles rechazó la separación que Platón hizo del mundo de las formas del mundo físico. Además se opuso al rechazo que Platón tenía hacia la experiencia sensorial, y también tuvo un punto de vista unitario o holístico de los seres humanos.
- 1. Rechazo del dualismo Metafísico. Al igual que Platón, Aristóteles creía que las formas o universales en verdad existían. También creía que las formas eran el único objeto del conocimiento humano. Lo que hizo Aristóteles, sin embargo, fue traer el mundo platónico de las formas abajo a la tierra. Aristóteles unió los dos mundos que Platón separaba. Aunque las formas existen, éstas existen en este mundo terrenal como parte de las cosas particulares que constituyen este mundo. Mientras que para Platón la realidad primaria era el mundo de las formas, para Aristóteles era este mundo de las cosas particulares.
Aristóteles pensaba que en este mundo la realidad primaria es algo llamado Substancia. Es decir, cualquier cosa que existe o tiene ser. Por lo tanto, la silla en la que estás sentado, el papel que lees y la lámpara que te alumbra son substancias. Toda substancia, con la excepción de Dios, está compuesta de dos factores: Forma y Materia. La materia de cualquier substancia es de lo que esté hecha. La materia de la silla en que estás sentado es madera. La forma de cualquier substancia es el conjunto de propiedades esenciales que hacen que esa cosa sea precisamente eso. Al igual que Platón, Aristóteles creía que las formas son esencias inmutables, pero a diferencia de Platón, él creía que las formas son partes esenciales de las substancias a las que pertenecen.
- 2. Rechazo del dualismo epistemológico. Aristóteles ciertamente reconoció la diferencia entre la razón y la experiencia sensorial. Pero mientras que Platón denigró los sentidos sensoriales humanos y argumentó que no pueden proporcionar conocimiento, Aristóteles sostuvo que el conocimiento humano es más complejo. Para Aristóteles el mundo de las formas no estaba en otro mundo al que sólo se podía llegar por medio de la razón, sino que las formas existían como partes esenciales de las cosas particulares que nosotros aprendemos por medio de los sentidos. Así, Aristóteles rechazó la separación extrema que Platón hizo de la razón y los sentidos, tomándolos como partes integrales del proceso del conocimiento. El conocimiento humano tiene dos componentes: el intelecto pasivo que recibe la información de los sentidos, y el intelecto activo que efectúa la aprensión de la forma de la cosa particular que se ha percibido con los sentidos.
- 3. Rechazo del dualismo antropológico. Aristóteles rechazó la separación radical del cuerpo y el alma. El enfatizó un punto de vista que considera al ser humano como un todo. Los seres humanos no son compuestos de dos substancias diferentes, sino que son una unidad holística. Tanto el cuerpo como el alma son aspectos esenciales de los seres humanos.
Las Cuatro Causas.
En el mundo a nuestro alrededor observamos que las cosas cambian constantemente. ¿Cómo podemos explicar estos cambios? Aristóteles sugiere cuatro causas (o explicaciones) de todas las cosas.
- 1. La causa formal. Esta determina lo que es una cosa
- 2. La causa material. Esta determina de lo que está formada una cosa
- 3. La causa eficiente. Esta determina qué o quien produjo una cosa
- 4. La causa final. Esta determina el propósito para lo cual una cosa fue hecha.
El primer motor inmóvil
Aristóteles creía en un ser supremo porque pensaba que habían ciertas cosas del universo que no podrían explicarse sin la existencia de un Dios. Aristóteles creía que debía existir un ser no-causado e inmutable que es la causa suprema de todo lo que existe. Si esta causa última cambiara o se moviera en cualquier forma, entonces no podría ser la causa suprema porque nos veríamos forzados a preguntarnos porqué cambió o qué la cambió. Su Dios entonces debe ser completamente inmaterial y es una inteligencia que sólo piensa en sí misma. Cualquier otro objeto de pensamiento sería inadecuado para la perfección suprema. No conoce a ninguna otra cosa, por lo tanto no conoce al hombre ni al mundo. En consecuencia, Dios no se ocupa del universo, ni de los acontecimientos humanos.
IV. Estoicismo
Zenón de Citio y Epicteto fueron los principales representantes de esta escuela filosófica cuyo nombre se deriva de una palabra griega que significa pórtico, porque Zenón enseñaba bajo uno.
Los estoicos negaban la posibilidad de la suerte o el libre albedrío. todo ocurría necesariamente. La libertad es sólo una ilusión. No hay nada que una persona pueda hacer por alterar su futuro; no hay manera de evadir tu destino.
Todos los hombres están determinados por el logos (fuerza o razón universal impersonal). Todos los eventos están determinados por el orden del universo, todo ocurre de acuerdo a lo planeado. Por lo tanto, para los estoicos la palabra clave es la apatía (ausencia de pasiones o emociones). La persona buena es aquella que sabe que no puede cambiar su destino y en lugar de pelear contra él, lo acepta con tranquilidad. Su propósito es vivir de acuerdo con la naturaleza, aceptando la voluntad de su dios impersonal. La persona verdaderamente virtuosa elimina toda pasión y emoción de su vida hasta que llega un punto en el que nada le afecta.
En resumen, un estoico es una persona que vive en un universo materialista controlado por una razón impersonal. Es un esclavo de su destino que aprende el secreto de la única vida buena posible: eliminar las emociones de tu vida y aceptar lo que el destino de traiga.
V. Gnosticismo
La palabra Gnóstico viene de la palabra griega gnosis, que significa conocimiento. Los gnósticos pretendían tener un conocimiento esotérico o secreto especial que les ganaba la salvación. Podía llegar a tenerlo solamente el segmento de la humanidad que era "pneumática" o espiritual. Solamente ellos eran llevados de regreso inevitablemente al reino de la luz del Dios supremo. Había una segunda clase de hombres, los que eran solamente "psíquicos" y no podían ir más allá de la fe. Una tercera clase representaba a la abrumadora masa de la especie humana. Ellos eran los "hílicos" personas que estaban sujetos a la materia. Este era uno de los peores rasgos del gnosticismo, la elevación de un número limitado a una clase especialmente privilegiada, y la consignación de la mayoría absoluta de la humanidad a una destrucción de la cual no podía ser redimida.
Consideraban que la materia era mala y por lo tanto, Jesús no pudo haber tenido en realidad un cuerpo sino que sólo tuvo la apariencia de tener un cuerpo (Docetismo). El Cristo histórico era sólo un hombre, pero era poseído por el Cristo celestial que era el más brillante de todos los aeones. Este Cristo celestial actuó en el hombre Jesús, pero nunca se encarnó. El Cristo celestial regresó al cielo antes de la crucifixión de tal manera que fue solamente un hombre el que murió en la cruz.
Es curioso, pero el calvinismo, precisamente por su énfasis en la educación y el conocimiento, tiene una fuerte tendencia hacia el gnosticismo. Algunas veces, parece que si no aprendes ya no puedes alcanzar la salvación y ésta se vuelve propiedad de los intelectuales. Pero Pablo advierte contra los peligros de pensar de esta manera, pues entiende que el Gnosticismo está equivocado. Aunque nadie negar el hecho de que el evangelio posee un contenido que debe ser entendido y aprendido, no es por conocer que uno alcanza la salvación, sino por depositar su confianza en la obra salvífica de Cristo efectuada en la cruz.
VI. Hedonismo
Los hedonistas proponen el placer (en griego hedoné) como valor supremo y al cual se han de subordinar todos los demás. La regla práctica es pues: "Procura el máximo de placer, con el mínimo de dolor." Sus principales exponentes fueron Epicúreo y Lucrecio.
Los hedonistas proponían el placer con el estándar del bien, pero que no todos los placeres tienen el mismo valor. Ellos distinguían entre los placeres del cuerpo y de la mente. También diferenciaban los placeres de acuerdo a su intensidad y duración. Ellos concluían que los placeres más intensos eran transitorios y que generalmente los placeres del cuerpo a la larga producen dolor. Aconsejaban buscar los placeres de la mente que no son tan intensos son los más durables.
Aun cuando Epicúreo nunca proclamó el libertinaje, de hecho el hedonismo, en la práctica, es el modo de vida más corriente entre el común de la gente, cuyo ideal consiste en gozar el máximo de placeres, apartándose del dolor.
VII. Escepticismo
El escepticismo consiste en la duda acerca de todo. El escéptico prefiere abstenerse de juzgar, oscila entre la afirmación y la negación.
Un escéptico no puede argumentar nada, pues, con eso, automáticamente se traicionaría. Argumentar significa proponer alguna verdad con razones, y eso es justamente lo que rechaza el escéptico: que podamos alcanzar la verdad.
Los escépticos notaban que los hombres que buscan la verdad pueden ser clasificados en tres grupos. Primero, aquellos que piensan que han encontrado la verdad (los dogmáticos); segundo, los que confiesan que no la han encontrado y declaran que no puede ser hallada (también los consideraban dogmáticos); finalmente, aquellos que se mantienen en la búsqueda de la verdad (los escépticos). El escepticismo no es la negación de la posibilidad de encontrar la verdad ni es la negación de los aspectos básicos de la experiencia humana, sino es un proceso continuo de búsqueda en la que cada experiencia es cuestionada. En resumen, el escéptico no puede estar seguro de nada.
VIII. Eclecticismo.
El eclecticismo consiste en conservar una postura abierta a todas las influencias, de tal manera que, por principio, se evite la actitud cerrada ante ciertos autores y corrientes filosóficas. El ecléctico sabe que la verdad puede ser poseída por todo filósofo, y, por lo tanto, analiza y escoge las tesis que adoptará, entre los tantos pensadores estudiados.
Por otro lado, el ecléctico puede ser la persona que sin ninguna unidad, estructuración, o espíritu crítico, se dedica a estudiar y a mezclar cuantas corrientes diversas va encontrando en los libros. Al final se halla en posesión de un cúmulo de teorías sin organización ni coherencia interna. Históricamente se suele decir que Marco Tulio Cicerón (106- 43 a. de C.) fue un típico caso de eclecticismo. De él se comenta que "sería más filósofo si hubiera leído menos, y meditado más."
Capítulo 3 Filosofía de la Edad Media
I. San Agustín ( 354-430)
Verdad
En encendidas controversias con los escépticos hizo triunfar San Agustín la posibilidad de conocer la verdad. Los escépticos dicen: "No existe verdad; de todo se puede dudar". Agustín responde: "Se podrá dudar de todo lo que se quiera; de lo que no se puede dudar es de esta misma duda." Existe, pues, verdad, con lo cual queda refutado el escepticismo. Más tarde Descartes usaría un argumento semejante.
Agustín es muy conocido por su doctrina de la iluminación divina. En manera concreta el dice: "Presente en nosotros existe la luz de la razón eterna, en cuya luz las verdades inmutables son vistas". Lo que es claro es que para Agustín la iluminación viene de Dios así como el sol irradia su luz. Esta luz no es tanto la fuente de nuestras ideas, sino mas bien es la condición bajo la cual nosotros reconocemos lo verdadero y eterno que son nuestras ideas. En resumen, la iluminación divina no es un proceso por el cual se infunde el contenido de las ideas en nuestra mente, sino que consiste en la iluminación de nuestra razón para que seamos capaces de discernir que ciertas ideas contienen verdades necesarias y eternas. Dios, la fuente de luz, es perfecto y eterno, y el intelecto humano opera bajo la influencia de las ideas eternas de Dios. La doctrina de la iluminación significa que las limitaciones del conocimiento causadas por lo cambiante de los objetos físicos y por lo finito que es el hombre, son superadas por medio de la iluminación divina.
Dios
Para Agustín Dios es el ser supremo; no existe alguien más excelente o sublime que él. Dios es el ser perfecto, lo cual significa que su existencia depende de él mismo, es inmutable y eterno. Dios es descrito como ser puro, sugiriendo con ello que en Dios no hay cambio de "no-ser" a "ser" o de "ser" a "no-ser".
Creación
La doctrina distintiva de Agustín fue que Dios creó todas las cosas ex nihilo, de la nada. Agustín enfatizó que el mundo es el producto de los actos libres de Dios, por medio de los cuales el hizo de la nada todas las cosas que componen el mundo. Todas las cosas, entonces, deben su existencia a Dios. Sin embargo, existe una gran diferencia entre Dios y las cosas que él creó. Agustín dice que Dios dio el ser a cosas que no existían antes. Dios no pudo haber creado de una materia existente porque la materia, aun en una forma primitiva, ya sería algo. Todo, aun la materia, es el producto de la obra creativa de Dios. Agustín rechazó la noción de que cualquier cosa en el orden de la creación puede ser intrínsecamente malo, pues todo ha sido creado por la bondad de Dios.
Libre Albedrío
El hombre debe escoger entre volverse hacia a Dios o alejarse de él. El es libre. Cualquier cosa que el hombre escoge lo hace con la esperanza de encontrar la felicidad. El es capaz de dirigir sus afectos exclusivamente hacia cosas finitas, personas o él mismo y se aleja de Dios. Agustín dice que "este alejarse no es algo forzado sino voluntario". El mal o el pecado es un producto de la voluntad. A pesar del hecho del pecado original, todos los hombres todavía poseen la libertad de su voluntad. Esta libertad (liberum) de la voluntad no es lo mismo que la libertad espiritual (libertas), porque la verdadera libertad espiritual ya no es posible en su totalidad en esta vida. El hombre utiliza ahora su libertad para escoger el mal; pero aun cuando el hombre escoge correctamente, no posee el poder espiritual para hacer el bien que ha escogido. El tiene que ser ayudado por la gracia de Dios. Mientras que el mal es causado por un acto de libre voluntad, la virtud, por el otro lado, es el producto no de la voluntad libre del hombre sino de la gracia de Dios.
La ciudad de Dios
La raza humana puede ser dividida en aquellos que aman a Dios aquellos se aman a sí mismos. Aquellos que aman a Dios, Agustín los llama la ciudad de Dios; aquellos que se aman a sí mismos él les llama la ciudad del mundo. Esta división no es idéntica con la división iglesia - estado.
Con Agustín la idea de la providencia divina hace su aparición en la Filosofía. Los filósofos griegos habían sostenido el concepto de Dios demasiado trascendente, que no se ocupa de los hechos humanos. Para Agustín, en cambio, Dios ordena los hechos históricos hacia el triunfo final de su reino. La historia presente está involucrada entre la tensión de la ciudad del mundo y la ciudad de Dios. Pero hay que recordar que nada pasa sin estar sujeto a la providencia de Dios.
II. San Anselmo (1033-1109)
Anselmo no estaba tratando de descubrir la verdad acerca de Dios a través de la razón exclusivamente, sino que quería emplear su razón para entender lo que ya creía. Su método por lo tanto era la fe buscando entender; "No busco entender para poder creer, sino que creo para poder entender." Dejó bien en claro que su empeño en demostrar la existencia de Dios no podía ni siquiera empezar a menos que él tuviera de antemano la creencia en Su existencia. La mente humana no puede penetrar la profundidad de Dios. El decía: "Deseo sólo comprender un poco la verdad que mi corazón cree y ama."
El Argumento Ontológico
Antes de presentar el argumento ontológico de la existencia de Dios, Anselmo pide a sus lectores que "entren a los compartimentos internos de sus mentes y alejen todas las cosas, excepto a Dios y cualquier cosa que pueda ayudarte en la búsqueda de Dios". Claramente podemos ver que Anselmo está seguro de la existencia de Dios antes de empezar su búsqueda. El decía: "A menos que crea, no entenderé."
Su argumento va de la siguiente manera. Anselmo dice, nosotros creemos que Dios es el ser más grande que puede ser concebido. Es posible concebir tal ser en el intelecto. Es más grande existir en la realidad que en el intelecto, por lo tanto, Dios tiene que existir.
En el mismo escrito, un poco más adelante, Anselmo desarrolla lo que ha venido a conocerse como el "argumento de necesidad". El dice: Dios es eso del que nada más grande puede ser concebido. Es posible concebir un ser que no exista. Tal ser no es el más grande que pueda ser concebido. Un ser que no pueda ser concebido como "no-existente" es más grande que uno que pueda ser concebido como "no-existente". El ser más grande que uno pudiera concebir, tendría necesariamente que existir. Es necesario que observemos que para que esta prueba funcione se requiere que Dios sea eso que nada más grande pueda ser concebido.
III. Santo Tomás de Aquino (1224-1274)
Santo Tomás es el gran maestro de la escolástica. La filosofía escolástica fue un intento de elaborar un sistema coherente del pensamiento tradicional. El método de la escolástica consistía en un proceso que se apoyaba básicamente en deducciones lógicas que se disputaban de una forma dialéctica en la cual la Teología gobernaba a la Filosofía. Tomás intentó reunir la fe y la razón en su sistema. Aunque aceptaba las verdades teológicas tradicionales, al mismo tiempo se esforzaba por proveer argumentación racional para hacer que estas verdades fueran comprensibles para la mente racional.
El conocer
La doctrina sobre el sentido y el origen del conocimiento humano no comienza en Santo Tomás con una referencia a los fundamentos eternos en la mente de Dios, como en San Agustín o San Buenaventura. Santo Tomás piensa, por el contrario, que lo primero que conocemos en esta vida es la entidad de las cosas materiales. Mientras san Agustín dice que se ha de buscar la verdad en el interior del hombre, santo Tomás invita a buscarla fuera. Consiguientemente, da especial importancia al conocimiento sensible. La percepción sensible nos aporta representaciones de fuera, sin las cuales no puede pensar el alma. Ésta luego extrae o capta la esencia de las cosas. Entonces para Tomás el conocimiento comienza con los sentidos, pero se consuma en el intelecto.
Fe y Razón
Aquino notaba diferencias específicas entre la Filosofía y la Teología, entre la fe y la razón. La Filosofía comienza con los objetos captados por la experiencia y la razón luego trabaja para forjar los principios hasta llegar hasta el concepto de Dios. Por el otro lado, la Teología comienza con una fe en Dios e interpreta todas las cosas como creación de Dios. Encontramos, pues una diferencia metodológica. Mientras que el filósofo llega a sus conclusiones a partir de sus descripciones racionales de la realidad, el teólogo respalda sus demostraciones en la autoridad de las verdades reveladas. La Teología y la Filosofía no se contradicen, pero no todo lo tratado en filosofía es importante para los fines religiosos del hombre. La Teología estudia lo que el hombre necesita saber para ser salvo por medio de la revelación. Algunas verdades de la revelación jamás hubieran podido ser descubiertas sólo por medio de la razón, en tanto que otros elementos de la verdad revelada pudieron haber sido descubiertos con tan solo la razón, pero fueron reveladas para asegurar el que fueran conocidas. Por esta razón, existe cierto traslape entre la Filosofía y la Teología. Sin embargo, casi en su totalidad la Filosofía y la Teología son dos disciplinas separadas e independientes. Dondequiera que la razón sea capaz de conocer algo, la fe, estrictamente hablando, es innecesaria; y lo que la fe conoce únicamente a través de la revelación no puede ser conocido sólo por medio de la razón natural.
Pruebas de la existencia de Dios
Tomás formuló cinco pruebas o vías para demostrar la existencia de Dios. Aquí sólo analizaremos cuatro de ellas. Tomás decía que todo conocimiento debe comenzar con nuestra experiencia de los sentidos. Aquino apoyó sus cinco pruebas en ideas derivadas de un entendimiento racional de cosas ordinarias que experimentamos con nuestros sentidos. Para demostrar que Dios exist |